MONO: Se abre el telón – Entrevista con el fabuloso Takaakiro Goto
Escrito por Jesus | Mayo 3rd, 2010 | Guardado en Entrevistas |Corría el año 1998, esto sí es verdad. Tokio. Millones de personas; unas iban y otras venían, de sitios y a sitios diferentes; algunas a los mismos, pero casi todas recorrían caminos antes ya transitados. Supongo, que había un joven japonés, que miraba la cara de la gente que pasaba, desde un banco, desde un bar o quizá desde una ventana de un edificio cualquiera. Cerca del barrio de Shibuya o del de Shinjuku, el resultado es el mismo aunque el lugar no lo sea; su nombre era Takaakira Goto. Caía una fina lluvia, o lucía un tímido sol quizá. Supongo -el nombre no, el nombre es real- supongo que estaba harto, de lo metódico de una sociedad extremadamente sumisa, del clasicismo, de una vida programada de antemano, lo supongo, porque no lo sé. Él era normal. Estudiaba. Tocaba la guitarra en su tiempo libre, y tenía un puñado de melodías melancólicas, en el bolsillo de la cazadora de cuero. ¡Ah! Sí, era rockero, se me olvidaba, esto sí es cierto. Rockero, de esos de My Bloody Valantine o Sonic Youth, rockero de los de Led Zepelin o The Rolling Stones; distorsión y actitud: la irreverencia de la juventud… Pero, la verdad, no sé qué fue lo que le hizo dejar de imaginar, de soñar, para ponerse manos a la obra y montar una banda. Coger la red y lanzarse a la captura de la melodía más bella; quizá, el sueño de parecerse a My Bloody Valantine o quizá no -esto tampoco lo sé- aunque me gusta pensar que fue el querer escapar de ese lugar, un acto de protesta, el plantarse ante una realidad y gritar al mundo: “¡Hasta aquí he llegado!” Pero esto tampoco lo sé con exactitud. Como decía, sé bien poco: Tokio, 1998, Takaakira Goto… Y, entonces, en 1999, decidió juntarse con un amigo que tocaba la batería, Yasunori Takada, para ensayar estas ideas. Para moldear estos sentimientos y hacerlos explotar en canciones. Locales pequeños, llenos de ruido, muchos por debajo del nivel del suelo; literalmente eran pequeñas alcantarillas llenas de sueños apunto de estallar. Más ilusión que calidad; aunque sí que había materia prima, había intuición y sensibilidad, había esfuerzo, había ganas y muchas cosas que decir. Aunque él no cantaba, él no sería una versión japonesa de Cat Power, además, tampoco se le daba bien; “Taka” tenía la vista puesta en otras formas de transmitir, sin palabras. Un idioma universal, un idioma que no se escribe ni se lee, un idioma que se oye y se siente en el corazón: la música; tan sencilla y tan poderosa, algo así como la bomba atómica a las armas es la música a los lenguajes. Y él lo sabía y lo sabe, de esto sí que estoy muy seguro.
Después de un tiempo peleando, y algún que otro show, exigen refuerzos: al bajo Tamaki Kunishi, y Yoda a la segunda guitarra. Todo Quijote necesita su Sancho, y Yoda cumple a la perfección. Pronto estarían fijando en vinilo el resultado de estos ensayos, el EP “Hey You” (2000) es prueba fehaciente de ello. Los comienzos casi nunca son fáciles, aunque el talento y el empeño pueden allanar cualquier Everest
Y ya, ahora, estos cuatro chicos japoneses, un poco más crecidos, con unos cuantos trabajos de creciente calidad bajo el brazo -sólo hay que dejarse caer por su “Hymn To The Inmortal Wind” (2009)- y miles de kilómetros a sus espaldas, recorren medio mundo con su verdad a cuestas. Verdad que liberan en sus conciertos. Apasionantes y apasionados, elevan de punta hacia el cielo ennegrecido, por la desconsolada huida del sol, los pelos de sus oyentes: España, UK, Francia, Holanda, EEUU, Japón, México… Ya no hay fronteras, ni barreras idiomáticas. Ya no hay diferencias culturales. Ya no hay razas ni condición. Hay corazones, hay sentimientos, hay melodías, hay personas. Hay silencio antes de empezar cada canción: y nadie todavía ha bautizado ese espacio que pertenece a toda pieza musical, ese silencio, y quizá Mono lo hagan, ya que es algo muy suyo.
Tuve la suerte de poder acercarme sutilmente a este funámbulo de las melodías, al japonés errante, al protagonista de nuestra historia. Preguntarle. Poder saber cosas que hoy supuse. Poder confirmar todas las elucubraciones. Y hoy quiero acercaros el resultado de este experimento. Pero antes de dejaros con sus explicaciones, me gustaría dar las gracias a Mono y a Taka en especial: por su humildad y su cercanía. Y recordaros, que el post-rock había muerto, y que resucitó de entre los muertos para blablablá …
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Me gustaría empezar como se debe, te puedes presentar por favor.
Me llamo “Taka” (Takaakira Goto) y he nacido en Tokio, Japón.
Y dónde está el origen de tu pasión por la música, ¿cuál es tu primer recuerdo musical?
Crecí rodeado de música folk tradicional, porque mi hermano solía tocarla. Algo más tarde comencé a aprender a tocar la guitarra y a escuchar mucho rock, y música clásica.
Y de todo este bagaje musical, ¿cómo se gesta Mono?
Takada y yo nos hicimos amigos, y antes de formar Mono empezamos a dar algún show. Después, conocí a Yoda, de la tienda de música, y poco después se nos unió. Entonces, un amigo común nos presentó a Tamaki, ya que nosotros necesitábamos un bajista. La verdad, es que tengo mucha suerte de haberlos conocido, a todos. Es como el destino, porque realmente trabajamos muy bien juntos y compartimos la misma visión.
A pesar de que compartís una visión de las cosas similar, sabemos, que dentro de la banda, tú eres el principal compositor. Nos gustaría saber cuál es tu forma de trabajar, ¿usas algún software o sólo trabajas con la guitarra?
La verdad es que estoy usando ambos, la guitarra y el ordenador. El programa que uso se llama “Logic“. Normalmente la escritura de un álbum comienza con algún tipo de emoción o historia que quiero desarrollar, y luego, paso a un período de estar escribiendo de forma continua y sin interrupción el tema completo. Más tarde, entre todos, tratamos de que estas canciones cobren vida, y a veces, la organización de la instrumentación adicional (como los arreglos de cuerdas), decisiones sobre el artwork del disco, o la grabación, son procesos colaborativos.
Y, ¿qué es lo que crees que más influye tu música?
Las buenas películas y en general las buenas historias. Bethoven, Enrio Morricone y Led Zeppelin, sobre todo.
Sabemos que vuestro álbum “Gone” está basado en los acontecimientos de Hiroshima. Sin embargo, para “Hymn To The Immortal Wind” (2009) trabajas con Heeya So, una joven guionista, con lo que a través de ella asocias una historia a cada tema, pero, ¿cómo es esta colaboración?, ¿cómo trabajáis?
La historia y las canciones de “Hymn To The Immortal Wind” (2009) fueron escritas al mismo tiempo. Heeya y yo compartíamos ideas sobre la historia y después queríamos desarrollarlas todavía más. Así que, yo traté de componer cada canción como si se tratara de un capítulo más de la historia. He querido hacer una colaboración como esta durante mucho tiempo, entonces, funcionó bien todo entre nosotros.
Los arreglos orquestales de este álbum son magníficos. ¿Son todos tuyos?, ¿cómo fue para ti trabajar con una orquesta?
Esta vez hemos usado una orquesta de 24 instrumentos, incluyendo flautas. Cuando escribí en casa el tema me parecía muy complicado, y además, no estaba seguro de como sonaría todo esto con una orquesta real. Por tanto, lo más satisfactorio de todo fue cuando oímos el resultado final. Después de preparar las partituras para la orquesta, ensayamos un par de veces y comenzamos con la grabación. Todo sincronizado como me lo había imaginado, la emoción de los músicos en vivo fue increíble…
Entiendo entonces que la grabación de “Holy Ground: NYC Live With The Wordless Music Orchestra” tuvo que ser algo inolvidable …
Queríamos capturar ese show como celebración de nuestro décimo aniversario en New York, ya que, era algo importante para nosotros. Nuestro primer concierto en EEUU fue también en New York, y tuvo lugar hace ya 10 años. Fue fascinante poder mirar atrás y recordar lo que llevamos recorrido a lo largo de todo este tiempo, y además, poder celebrarlo tocando con una orquesta de cámara.
Como nos comentabas tu música está muy ligada al séptimo arte, y eres un gran seguidor de las bandas sonoras. ¿Qué películas y bandas sonoras te emocionan?
Una de mis películas favoritas es “Breaking The Waves” de Lars Von Trier. Y yo, he estado escuchando recientemente las bandas sonoras de “El Laberinto del Fauno” (Javier Navarrete) , “Weeping Meadow” (Ereni Karaindrou) y un montón de piezas de Ennio Morricone.
Viendo tu pasión hacia el cine, ¿has pensado en componer bandas sonoras?
Sí, yo creo que es algo que haré en un futuro próximo.
Steve Albini, es vuestro productor desde hace ya bastante tiempo, ¿cómo es trabajar con él?, ¿qué aportaciones hace a vuestra música?
Llevamos ya trabajando con Steve seis años, y no podría ser más feliz. Nos apasiona grabar en sesiones en vivo, en un 24 canales de cinta analógica. Además, es un ambiente muy agradable y la gente es muy amable. Steve, realmente, entiende lo que significa para nosotros el reflejar nuestro sonido del directo en nuestros álbumes. Siempre en la medida que sea posible. Además, hace su trabajo tan bien que nos permite hacer las cosas a nuestra manera.
¿Qué significan para tí bandas como Sigur Rós, Explosions In The Sky, Mogwai …?
Son todas bandas que nos gustan y que además respeto.
¿Cuál es el futuro de Mono?
Ahora todavía tenemos una gira muy larga por delante. Pero pronto, una vez estemos en casa, vamos a comenzar a trabajar en el nuevo material.
Algo reseñable en cuanto a Mono es su implicación a la hora de dar conciertos, del trabajo duro. De hecho, tienes comentado, que vuestra labor de promoción consiste en hacer conciertos. Recorréis muchos países y os pasáis mucho tiempo lejos de Japón, ¿qué es lo que más añoráis de vuestra tierra?
Nuestros amigos y la comodidad de nuestros hogares, sin duda. Pero de todas formas amamos el salir de gira, recorrer el mundo, y estamos muy agradecidos por todos los momentos que vivimos.
¿Te da tiempo, entre tanto viaje, a mantener al día tu iPod?
Pues la verdad es que no he tenido tiempo, no, como puedes comprobar. Pero lo haré.
Gracias nuevamente por atendernos, y más sabiendo lo ajustada que tenéis las fechas en vuestra agenda, de verdad.
Un saludo.
Texto: Jesús Rodríguez
Ilustraciones: Antonio Cambados
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Interesante, todo un artista y además, humilde como pocos. Se ve que está en el mundo por pasión y no por negocio, fama, etc.
Gran trabajo chicos.
Sí que se nota que es un tipo humilde y cercano y que además disfruta de su trabajo mucho. La redacción a la altura del artista, como siempre. Es lo que tiene ser emocional, ¿o emocionante?
EntrevisTaka!
Maravilloso documento
. Casi lloro! Como durante el concierto hace unas semanas en Santiago…
Se merecen el cielo!
¿¿”El Laberinto Del Fauno”??? Pues habrá que pegarle una escucha…
Javier Navarrete es un crack, y la BSO del laberinto es la prueba de ello.